miércoles, 27 de noviembre de 2013

BENITO MORENO


Benito Moreno (Sevilla, 1940), pintor y cantautor heterodoxo, malditísimo y casi desconocido.
Desde el 55 al 58 estudio Arte Dramático en el Conservatorio. Descubrió a Miguel Hernández recitado por jóvenes del pueblo, con el acento de trilla, de era, casi canción. Lorca, Juan Ramón..., Machado, la poesía en cascada. Todo nuevo, todo bueno. Al mismo tiempo frecuentó un tablao flamenco y nocturno, “El Guajiro”. Convenció al guitarrista del cuadro para que me diera clases de guitarra flamenca y así lo hizo.
En el Conservatorio se enteró de que en de Filosofía estaban buscando actores para montar una obra de Lorca. Se presento al director del grupo, Agustín García Calvo. Él le hizo escuchar el primer LP de Georges Brassens en aquella  Sevilla. Trabajaron casi un año montando “Los títeres de cachiporra”. Agustín les inventaba el teatro cada día. Estuvo la sobrina de Lorca como invitada, el estreno fue un éxito. Se corrió la voz por otras Universidades que los invitaban para que le llevaran el espectáculo. Se habló tanto del estreno de la obra de Lorca en Sevilla que a los dos días en el tablón de anuncios se leía la orden gubernamental de su prohibición en todo el territorio nacional. Hizo el Servicio Militar y se fue. Era 1962, primero Madrid, y después a Barcelona y Paris.
París le pareció demasiado y sin el idioma no sabía por donde meterse, además no conocía a nadie. Pero lo que le interesaba no era París sino su cultura, su poesía y su cine, sus canciones que fueron poco a poco concretizando. Contaba con la guitarra que tocaba en ciertos momentos de melancolía y con la poesía que le guiaba en otros. Algunos amigos residentes en Madrid le animan para que vuelva y pruebe la vida en la capital que efectivamente empezaba a animarse. Tenía ganas de ver de cerca como iba el monstruo indolente, vivir con quienes se atrevían a cuestionar al dueño de aquella España acotada y alquilada a los norteamericanos
Pidió un permiso de dos años en donde daba clases y se vienieron a vivir a Madrid en el año 71 (eran cuatro, madre, padre, hija e hijo). Colaboró como fotógrafo en la revista musical Discóbolo que dirigían Alfonso Eduardo y Antonio D. Olano. Miguel Ríos cantaba a Machado en rock y con acento americano antes de encontrarse con el “Himno a la alegría”. Su hermano Josele sonaba con Los Payos y su “María Isabel”. Y él empezaba a componer. Josele le pide una canción para Los Payos, y le compone “No tengo tiempo”, la graban y queda bien en el estilo del grupo.
Los Romances aparecen (1975) e inmediatamente son prohibidos en la radio. La promoción se tuvo que improvisar pues con la cara B, “España huele a pueblo”. Todavía no comprende por qué prohibieron esas canciones que narraban lo que la prensa había contado, sin inventar nada ni condenar a nadie.
Con el disco bajo el brazo me fue a Sevilla. Hace promoción. Todas las FM como en Madrid, y se encuentra con Carlos Cano que llega de Granada, también con un montón de canciones entre pecho y espalda. Luis Baquero tiene el agrado y la paciencia de escucharnos. Le gusta. Comprende que aquello es nuevo, una canción andaluza sin Carmen ni señorito, sin castañuelas, una persona sola con una guitarra, una silla y una voz. Luis prepara el concierto. La sala del Lope de Vega se llenó de sindicalistas esperanzados, de políticos en la sombra, de periodistas experimentados en el aguante. Baquero grabó todo el recital para seguir poniéndolo en la radio. Los estruendosos aplausos apenas si nos dejaban terminar las canciones. Salieron por la puerta grande.
Después de varios conciertos en los desangelados salones de las sedes sindicales fueron a cantar a Córdoba. Después Carlos se fue para grabar su primer LP “A duras penas”  y él se volvió a Bretaña. Cuando salió “Ellos…y ella” compartío cartel con Pablo Guerrero en el Monumental de Madrid. A veces le prohibían el concierto justo antes de empezar, ya con el público esperando y ante las puertas cerradas del teatro se subía a una mesa y cantaba a través de un megáfono en plena calle.
Cuando hizo el cuarto disco, Movieplay desapareció como firma. Y Gonzalo no sabía si iba a seguir con Columbia (1982) le produjo un disco de sevillanas “A Sevilla” que hizo con Gualberto, que ni se promocionó, ni se hizo bien, ni tuvo buena acogida. En Sevilla hizo con el sello Senador un par de discos. Y aquí terminó todo.


BENITO MORENO – RA, RA, RA

BENITO MORENO – ESPAÑA HUELE A PUEBLO

BENITO MORENO – ESOS SEÑORES TAN SERI

BENITO MORENO – LA PRIMAVERA

BENITO MORENO - BÉCQUER

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